10 de diciembre de 2016

La palabra «feminista»

Soy feminista, o al menos lo intento.

Durante estas últimas semanas (quizá debería decir en estos últimos meses) he estado pensando en cómo hacer esta entrada. Ha sido gracias a este tweet que me he lanzado a la piscina.

Hasta hace un mes y poco no usaba el término feminista referido a mí. No porque no crea en el movimiento o porque no quiera seguirlo, todo lo contrario. Respeto y comparto tanto lo que transmite el movimiento que tenía miedo a cagarla. Porque si eres feminista, lo sabes todo, lo haces todo bien. No es así.

Sí, la mayoría de las feministas sabemos de cosas porque nos informamos (algunas más que otras porque no nacemos sabidas, ojalá), hacemos búsquedas en internet y nos ayudamos entre nosotras (bueno, a mí me han ayudado más que yo ayudar pero me entendéis). Siguiendo conmigo de ejemplo, tengo muchísimo que aprender y mucho camino de deconstrucción. Estoy abierta a aprender, a que me expliquen si fallo y me enseñen porque aunque ahora vea más claros algunos comportamientos o mensajes machistas, eso no hace que no pueda equivocarme. Equivocarnos. Yo estoy segura que lo haré, meteré la pata mil veces más, pero la educación es un camino precioso que estoy más que dispuesta a tomar.

Por todo lo que no sé, por el camino que me recorrer, tenía miedo a llamarme feminista. Porque como dice el tweet, parece que si eres feminista no puedes caer en relaciones tóxicas o tener comportamientos sacados de la sociedad patriarcal en la que vivimos. Con el tiempo me he dado cuenta que yo alimentaba esa imagen negándome el llamarme feminista, negándome entrar en el movimiento. No me sentía digna de ello porque tenía una imagen de perfección ahí puesta de conocimiento absoluto y desconstrucción. Esto no es real. No todas son así y no por eso debemos dejar de luchar (y aquí quiero hacer una aclaración: no me llamaba feminista pero intentaba deconstruirme y detectar comportamientos nocivos y demás). A día de hoy sigo creyendo en el movimiento y en seguir aprendiendo de mis errores (que tengo 19 años, es imposible —en mi situación— estar deconstruida y saber de todo sobre feminismo cuando mi mayor fuente de información y formación ha sido Twitter) bajo el nombre de feminista.

Algo cambió un día y lo puse en la bio de Twitter. Porque sí. Porque estoy orgullosa del movimiento, de lo (poco) que sé y de lo que me queda por aprender. Porque creo en un mundo mejor. Porque es una palabra que no dice lo que sabemos sino todo lo que podemos conseguir, juntas.

Quería hacer esta entrada porque no quiero que nadie a quien le haya pasado lo mismo se sienta como me he sentido yo. Quiero que sienta la libertad que experimento ahora mismo, sin las cadenas que me imponía por todo lo que no sabía.


1 comentario:

  1. La verdad es que tienes razón, a mi me costaba denominarme feminista porque siempre hay alguien que sabe más, pero siempre hay alguien que sabe menos. No hay que tener miedo a la palabra, como dices, sino abrazarla y hacerla nuestra. Tenemos que luchar y gritar y avanzar y para eso tenemos que hacerlo unidas bajo una misma palabra.

    Y entiendo lo que es el no saber de todo. Yo tengo una amiga que estudia sociología y tiene mucho conocimiento del tema y siempre es mi fuente principal de información. Al final es saber buscar y aprender y escuchar mucho. Por cierto, te recomiendo "pikara magazine" como lectura de artículos feministas.

    En fin, espero que tu reflexión influya en la gente, que al final todo lo que una lea sobre este tema nos hace pensar.

    ¡Un besín!

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